Hay lugares bonitos, y luego está Pazo Larache. ❤️ Este fin de semana celebramos allí nuestra boda y todavía nos cuesta encontrar las palabras para describir lo increíble que ha sido todo. Lo único que tenemos claro es que volveríamos a elegir este lugar una y mil veces. Es un rincón absolutamente maravilloso, cuidado hasta el más mínimo detalle, con una decoración rústica preciosa que hace honor a lo más enxebre y auténtico de Galicia. Cada espacio, cada jardín y cada rincón desprenden una magia especial que hace que todo el mundo se sienta como en casa desde el primer momento. Y si el lugar ya es espectacular, este fin de semana nos regaló un ingrediente extra: el calor. Y sí, la piscina fue una auténtica protagonista. Invitados de todas las edades disfrutaron de ella y muchos llegaron a comentar, entre risas, que habían asistido al nacimiento de un nuevo concepto de bodas. Y sinceramente… ¡no les falta razón! Ver a todo el mundo disfrutando, refrescándose y viviendo la fiesta de una forma tan natural y diferente fue una auténtica maravilla. Pero si hay alguien que merece una mención muy especial, ese es Iván. Qué suerte hemos tenido de encontrarnos con una persona como él. Cercano, atento, siempre dispuesto a ayudar, pendiente de absolutamente todo y, sobre todo, una grandísima persona. Nos acompañó en cada paso del camino y consiguió que todo fuese muchísimo más fácil. Da tranquilidad saber que detrás de un lugar tan bonito hay alguien que lo cuida y lo gestiona con tanto cariño. Otro aspecto que nos sorprendió enormemente fue la limpieza. Durante toda la celebración todo estuvo impecable, y sí, los baños merecen una mención especial porque permanecieron perfectos en todo momento, algo que en una boda tan grande no siempre es fácil de conseguir. Los niños disfrutaron como nunca, correteando libres y seguros por todos los espacios, haciendo que las familias pudieran relajarse y disfrutar todavía más del día. Las habitaciones son preciosas, amplias y comodísimas, y poder quedarnos allí el domingo de postboda fue el broche de oro perfecto para un fin de semana inolvidable. Pudimos hacer un churrasco, seguir disfrutando de la piscina, compartir más tiempo con nuestra gente y alargar un poquito más esa sensación tan bonita que deja una boda cuando todo ha salido perfecto. Además, tanto el sábado como el domingo tuvimos la suerte de poder contar con música en directo, algo que terminó de convertir la experiencia en algo único. En definitiva: un auténtico EXITAZO. Gracias, Pazo Larache, por regalarnos el escenario perfecto para uno de los días más importantes de nuestra vida. Y gracias, Iván, por tu implicación, tu ayuda y tu enorme calidad humana. Nos llevamos recuerdos para toda la vida y la certeza de haber elegido el mejor lugar posible. ❤️
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