En definitiva, muy superior en cuanto a servicio y atención del personal respecto a los otros dos hoteles de la cadena Balderrama: Posada del Hidalgo y El Mirador. El personal de recepción desde el inicio te reciben muy amables y brindando información detallada acerca de las actividades que ofrecen. El hotel en sí, tiene un ambiente muy tranquilo y acogedor, desde la decoración y los jardines, el personal tanto de recepción como del restaurante y bar son muy amables y brindan atención muy cálida. Las habitaciones aunque rústicas, son lindas y en buen estado, cuentan con estufa de leña y ventilador de techo (sin aire acondicionado). Tomamos una cata de vinos con Esteban, con atención formidable, muy buena explicación, transmite el gusto por lo que hace, él también nos dio el tour por los alrededores, la iglesia e internado de las niñas tarahumaras. En cuanto a los alimentos, el desayuno buffet muy rico, la cena era un menú pre establecido de 3 tiempos, la crema y postre ambos de buen sabor, sin embargo, el filete con demi glace algo duro y no te preguntan el término. El hotel es una linda opción si lo que quieres es desconectarte y descansar o si estás de paso por los tours para conocer los alrededores y/o ruta del Chepe Exprés.
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